La educación y la sanidad se perfilan como los pilares básicos de nuestros infatigables oradores, pero si miramos al pasado se deslumbra un futuro en arenas movedizas, sostenido por un presente con la educación ingresada en la UVI, su estado de pronóstico reservado, donde la supresión de pruebas radiológicas, el cierre de quirófanos y la reducción de la actividad asistencial dificultará su proceso de recuperación. Mientras, en la calle, se vaticina la muerte del sistema público de enseñanza con una concentración de luto por la educación. ¿Los más perjudicados?  Los estudiantes, que ven como se reducen a tres sus salidas profesionales: por tierra, mar o aire.