El filósofo Rousseau sostenía que la educación es la vía principal del hombre para conseguir la libertad, es como el arca gracias a la cual la humanidad social podrá salvarse del diluvio. Ahora, que llueve sobre mojado, tengo la sensación de que en política se desconoce por completo la educación y todavía, se sigue legislando en función de unos paradigmas ideológicos que nada tienen que ver con lo que sucede de puertas adentro del aula, así, en España llevamos seis leyes educativas (LOECE, LODE, LOGSE, LOPEGCE, LOCE y LOE), mientras que los datos del Informe PISA nos colocan a la cola en fracaso escolar. Es curioso comprobar cómo hay grandes campañas para dejar los hábitos del tabaco, sobre educación vial, sobre hacer deporte, pero no hay grandes campañas de sensibilización dirigidas a fomentar la Educación como vía (quizás la única) para mejorar las posibilidades de empleo.

¿Qué esperamos en la Educación? ¿Cómo escapar hacia una educación de calidad? Mientras debaten y diseñan nuevas propuestas (para echarse a temblar), se vislumbra un proceso de privatización de la enseñanza pública, me arriesgo a proponer que debemos de recuperar (alumnos, padres y profesores) el protagonismo que nos corresponde y no perseverar en nuestro empeño por el mantenimiento de un sistema que garantice la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.